Aunque no soy ningún entendido en la materia, siempre me gustó la música clásica, esos sonidos, en su mayoría instrumentales, que relajan o exaltan los sentidos según el caso.
Eso sí, suelo huir de obras demasiado espesas para disfrutar de aquellas cuyas melodías son más entrañables y pegadizas.
Sirva esta sección como recopilación de las piezas que considero más emblemáticas, con más carisma. Aquellas a las que recurro en mis cada vez más necesarios momentos de soledad.

José Manuel Frías