José Manuel Frías

"Los misterios" comienza con cierto aire enigmático. No sabes cual es la trama más allá de lo que cuenta la sinopsis de contraportada: un grupo de artistas se da cita en un caserón del Pirineo, con el objetivo de participar en unas sesiones místicas por medio del uso de alucinógenos. Pronto, el libro se convierte en una especie de novela de enredos, donde ha habido o hay relaciones entre sus protagonistas, relaciones que provocan cierto caos y rarifica el ambiente. Pero el texto se transforma al final en una parodia de novela detectivesca, en la que nadie sabe quien es el asesino, ya que todos tienen razones para serlo. Entretenida.
A veces, como lector, me apetece adentrarme en el terreno del surrealismo, en esos libros que plantean un paisaje y unos personas completamente comunes, sin aparentemente grandes aristas, pero que magnifican lo cotidiano hasta sumergirlo en una extraña espiral desde la primera hasta la última página.
"El hijo de Gutenberg", novela en la que no falta el sentido del humor, se sustenta en la relación de amistad y de confidencias que nace entre un administrador de fincas y un contable y, aunque suene raro, en unas zapatillas que terminan convirtiéndose en un pequeño invernadero.
Su autor, el bilbaino Borja Delclaux, falleció en 2006, a los 48 años de edad, dejando solamente dos obras publicadas y algunos proyectos inacabados.
La pretensión de "Aquella edad inolvidable" no es otra que la de mostrar que las caídas son más dolorosas según te desplomes desde mayor altura. Eso le ocurrió al jugador de fútbol Souto Menaya, que de ser la estrella que hizo ganar al Athletic de Bilbao la Copa del Rey en 1943, acabó lesionado y ganándose la vida ensobrando cromos, en los que, para colmo, aparecía él. Pero a pesar del sufrimiento y el desconcierto al tener que empezar de cero, Souto tira de orgullo para poder sobrevivir a esta tragicomedia que es la vida.
En "Esta noche moriré", aquello de que la venganza es un plato que se sirve frío, alcanza límites insospechados. Frío... y a fuego lento. Una venganza cocinada durante dieciséis años por un singular criminal hacia el policía que lo envió a la cárcel. Pero una venganza con distancia temporal. El preso, que pertenece a una sociedad clandestina milenaria que maneja a su antojo la vida de grandes maestros del arte, aprovecha su facilidad de manipular sin piedad, para gestar sobre el papel los acontecimientos que se irán dando durante algo más de tres lustros en la existencia del agente. Después, simplemente, se suicida. Pero sus tentáculos, aún después de muerto, se mueven con precisión. Dieciséis años después, el policía, cuya vida ha caído en la más completa ruina, recibe aquel texto en el que su triste devenir queda cínicamente explicado.
A pocos minutos de realizar la misa de difuntos en honor a Paco "el del molino", mosén Millán, el sacerdote del municipio, rememora la vida del fallecido, al que él mismo bautizó, casó y... algo más. La historia se sitúa en la época en la que la República empezaba a tomar auge en España, y las discordancias políticas germinaban entre vecinos y conocidos. El texto, novela corta o relato largo, nos muestra el desenlace de esas dos ideologías opuestas, que acaba con la muerte de varias personas, entre ellas de la Paco, líder en la lucha izquierdista. Pero momentos antes de la misa de réquiem, mosé Millán recuerda su propio papel en la detención y muerte del joven, que por extensión, fue el papel de la iglesia católica.
Debido a la censura en España, Ramón J. Sender, novelista en el exiliio, publicó el libro en México en el año 1953. Aunque el título inicial era el de "Mosén Millán", pocos años después fue trocado por el conocido "Réquiem por un campesino español".
Asistir al mágico y complejo proceso de gestación de un libro siempre es apasionante, casi como contemplar un milagro, el prodigio de la creación de la vida sobre un papel previamente en blanco. Si ese proceso no es el de uno mismo, sino el de un buen amigo, la cosa no cambia. El alumbramiento se espera con los mismos nervios de un padre primerizo. Más aún si uno no ha sido parte exclusivamente pasiva en la historia…
Les cuento. A Rafael Taza lo conocí hace muchos años. Hemos sido compañeros en las ondas de radio. Pero durante algún tiempo nos hemos escondido cartas en la manga. Yo lo creía un entusiasta del rock, y él me consideraba un apasionado de los misterios. Ninguno de los dos había mostrado al otro su faceta de escritor de ficción. Todo cambió una noche muy concreta.
21 de Noviembre de 2013. Mi buen amigo Salva Valverde y yo nos encontrábamos dando una charla en la librería Proteo, en la capital malagueña, en plena gira de presentaciones de nuestra obra “Málaga Negra”. Rafa había tenido la deferencia de asistir a la misma. Terminada la ponencia y tras firmar algunos ejemplares y hacernos unas fotografías con los concurrentes, nos marchamos.
Internándonos por la calle de los Mártires, hicimos parada en un singular establecimiento para tomar unas cervezas. Hablamos, cómo no, de literatura. Le comenté a Rafa mi admiración por la obra de Stephen King, algo que fue mutuo, y cómo desde muy niño escribo ficción (novela y relato) aunque la gente me conozca más por mis ensayos publicados. Y llegó la sorpresa…
-Yo también escribo relatos, principalmente de terror –confesó Rafa a la cuarta ronda- aunque últimamente lo tengo algo abandonado. Pero poseo multitud de cuentos, ideas y textos incompletos.
Fue entonces cuando prometimos mandarnos el uno al otro nuestros relatos. Así fue. Las siguientes semanas se convirtieron un continuo intercambio de cuentos. Fue entonces cuando quedé sorprendido por la calidad (y sadismo) de los textos de Rafa. Así se lo hice saber, lo cual le alentó positivamente, animándolo a retomar esa faceta para la que posee tanto talento, y a despertar la ambición de publicar una antología de sus mejores trabajos.
Ha pasado algo más de un año desde entonces, y muchos de los relatos de “Desde tu armario” desfilaron por mis manos recién salidos del horno de su prodigiosa imaginación. Todos ellos oscuros, siniestros, de esos que te sacuden, que te dejan sin respiración al llevarte a un final inesperado y contundente. Ya se lo dije a Rafa respecto al cuento “Ladrón hambriento”: es una de las mejores historias de terror que he leído en muchos, muchos años, digna de un Stephen King, sin duda. Pero hay otras que, a pesar de estar vacunado contra el espanto, me han sobrecogido: el sadismo de “Crisis” o de “Cosquillas”, la perversión de “Gnomos” o de “Teclados” (cuyo trasfondo entronca con las manías del propio autor), o la épica de “Proyecto Z” o “Sola” (un relato que nació como poema y que, tras leerlo e intuir a dónde podría llegar, le aconsejé a Rafa que trabajara la idea y la convirtiera en prosa).
Después de la mencionada gestación, que ha durado un año, he asistido por fin al nacimiento de “Desde tu armario”, emocionado, inmiscuyéndome en el paritorio, siendo el primero en adquirir el ejemplar (extravagancias de un escritor fetichista), y congratulándome por tener entre las manos, por fin, una obra que hará las delicias de los amantes de la ficción de terror, que vapuleará el alma del más valiente. Miedo en su esencia más pura.
Ahora las puertas del armario empiezan a abrirse. Algo oscuro y perverso se desploma en nuestra realidad cotidiana. Si lo deseas, puedes convertirte en tembloroso espectador de lo sobrenatural.
“Desde tu armario”, de Rafael Taza. Editorial Jákara. Con prólogo de Salvador Valverde.
Pedidos:  rafaeltaza@hotmail.com - https://www.facebook.com/RafaLynn
Aunque su primera novela, "Los privilegios del ángel", vio la luz en 2009, Dolores Redondo pasó a formar parte de las filas de los autores más leídos y traducidos de nuestro país a raíz de la publicación de "El guardián invisible", primera parte de una trilogía ambientada en el Valle del Baztán, en Navarra. Escrita a modo de novela policíaca, la obra posee descripciones, situaciones y diálogos que te mantienen atrapado durante la lectura, siguiendo los pasos de la inspectora Amaia Salazar en su intento por dar con el asesino de unas niñas, muertas en extrañas circunstancias. A todo ello se une el oscuro pasado de la propia inspectora, al que tendrá que enfrentarse durante su estancia en Elizondo, así como elementos del folklore popular de la comarca (brujas, guardianes del bosque, etc.), que se entremezclan en la investigación.
RELATO
Dentro de la obra "El bosque animado", de Wenceslao Fernández Flórez, compuesta por capítulos independientes llamados "estancias", destaca un relato, el primero, de nombre "La fraga de Cecebre". El texto nos sitúa en un precioso bosque gallego, en la aldea de San Salvador de Cecebre. Con fuertes tintes ecologistas, Wenceslao describe la naturaleza como un ser vivo, hasta el punto de que los árboles se asombran ante la llegada de unos hombres que instalan un poste de telégrafos, llegando a confundirlo con un árbol más. El poste se adueña de la situación, intentando convencer a sus nuevos vecinos de que la tecnología debe estar por encima de la naturaleza. Los árboles, inocentes, aceptan la premisa y el bosque se convierte en un lugar triste. Pero un inesperado final viene a demostrar que "lo más prodigioso, lo más profundo, lo más grave es esto: vivir".
La obra apenas alcanza las cien páginas, pero deja un regusto mezcla de melancolía y arrepentimiento, de memoria y soledad. "Los disparos del cazador", que vio la luz en el año 1994, se propone como el monólogo de un constructor que hizo fortuna en la España de la posguerra, y que ahora, ya anciano e impedido, mira hacia atrás y valora su pasado, repleto de conflictos familiares e infidelidades, de un fracaso vital del que ahora, en el vértigo de la vejez, es más consciente que nunca.
Defraudado por el devenir de los acontecimientos tras la independencia de Irlanda, un guerrillero irlandés decide alejarse de la sociedad, y acepta un trabajo como oficial atmosférico, durante un año, en un pequeño islote perdido, cuyos únicos elementos artificiales son la casa del oficial, el faro, y un extraño y esquivo personaje, presunto farero, llamado Batís Caffó.
Pronto comienzan los problemas, cuando el protagonista descubre que, por las noches, la isla es asediada por unos violentos seres que surgen del mar. La batalla, desde ese instante, es continua, desgastando las fuerzas mentales y físicas de ambos humanos
"La piel fría", primera novela de Albert Sánchez Piñol, obra breve en cuanto a su número de páginas, nos muestra el resultado de la soledad, del miedo, y de la paulatina enajenación provocada por los vaivenes de sentimientos de amor y odio, de rechazo y deseo.
Aunque no resalta precisamente por un estilo literario depurado, "La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades", más conocido sencillamente por "Lazarillo de Tormes", es un buen muestrario de los personajes que pululaban por la sociedad del siglo XVI, un irónico y moralizante escaparate de la picaresca propia de la época, un retrato despiadado de sus vicios y actos deshonestos, algunos de ellos capitaneados por personas pertenecientes al clero. Tanto es así, que la obra fue prohibida por la Inquisición.
El texto narra las peripecias de Lázaro de Tormes, un niño huérfano de padre que pasa buena parte de su infancia y juventud envuelto en la miseria, al servicio de diferentes amos, a cual más malvado. Su inicial ingenuidad se va mitigando, dejando paso a un necesario instinto de supervivencia. Tras muchos avatares, Lázaro comienza a trabajar de pregonero, lo que le da la oportunidad de alcanzar una vida estable y feliz..
Escrita en primera persona, la edición más antigua que se conoce de "Lazarillo de Tormes" es de 1554. Su autoría, sin embargo, es un auténtico misterio, aunque se barajan diferentes posibilidades: el fraile jerónimo Juan de Ortega, Diego Hurtado de Mendoza, los hermanos Juan y Alfonso Valdés, Sebastián de Horozco, Pedro de Rúa, Hernán Núñez, el comendador Griego, Francisco Fernández de Salazar, Juan Arce de Otálora, Juan Maldonado, Alejo Venegas, Bartolomé Torres Naharro, Gonzalo Pérez, Fernando de Rojas, Juan Luis Vives, o el mismísimo Lope de Rueda. Demasiadas candidaturas para tan humilde obra.
"Sólo encontré una verdad en la vida, hijo, y eras tú. Sólo encontré una verdad en la vida y la he perdido".
"Mortal y rosa" podría considerarse un poético ensayo sobre la vida y la muerte, un diario intenso y desgarrado fruto del fallecimiento del único hijo de Francisco Umbral. El texto es una profunda reflexión de la existencia humana, una manera, por parte del autor, de exorcizar los demonios interiores que le devoran el alma, porque la muerte de un niño es la muerte de todos los niños y, sobre todo, la muerte, en varios sentidos, de sus padres.
"Vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, haría ese gesto y nada más".
Dicen que “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” es la obra más editada y traducida de la historia después de la Biblia y, por supuesto, un libro cumbre de la literatura española y universal. Verdad  o exageración, nos encontramos ante un texto que supuso, en aquellos inicios del siglo XVII, algo así como la primera novela moderna, en la que se conjuga drama
y humor, tragedia y parodia.
Personalmente, no puedo considerar al Quijote como la mejor obra de todos los tiempos, ya que no ha sido la que más me ha gustado. De hecho, ciertas partes densas provocaron que interrumpiera su lectura en dos ocasiones, con ocho y diecisiete años. Sería mucho tiempo después cuando, al enfrentarme de nuevo al libro, lo disfruté y lo entendí, quedándome, sobre todo, con el simbolismo del personaje, que me atrajo tanto que llegó a empujarme a leer El Quijote de Avellaneda, aquel Quijote apócrifo que plagió la idea de Miguel de Cervantes y salió a la luz de manera anónima como una segunda parte.
Alto y flaco, pero cargado con grandes dosis de honor y dignidad, el hidalgo Alonso Quijano representa la figura del soñador, del idealista, del perseguidor de utopías y de imposibles, de aquel al que le importa un carajo poner en riesgo su vida con tal de deshacer agravios. Era, sobre todo, un hombre enfrentado a aquellos necios que ven molinos de viento donde hay gigantes.
En la novela, Alonso Quijano parece enloquecer tras las constantes lecturas de obras de caballería, asumiendo el rol de caballero andante, partiendo en busca de su imaginaria dama, Dulcinea del Toboso, acompañado por el siempre realista escudero Sancho Panza. Sólo cuando al final del libro es derrotado en una fingida batalla, regresa a su hogar, abandona la vida caballeresca y recobra la cordura (?). Y muere, cómo no, enfermo de melancolía.
Un viaje de novios a África se ve interrumpido de la manera más trágica. Ella, Nadia, joven atleta negra, es secuestrada por comerciantes de esclavos. Él, David, fotógrafo profesional, persona hasta entonces apocada e introvertida, se ve empujado a una delirante aventura para tratar de rescatarla.
Nadia, que hasta ese momento había destacado por sus feroces críticas contra la esclavitud en su tierra, vive en propia piel la experiencia de ser raptada, recorriendo, junto a otros esclavos, un calvario, un rosario de vejaciones, cuyo destino es el harén de un poderoso jeque árabe en Sudán.

A través de las dunas del desierto, David recibe la ayuda del misterioso Grupo Ébano, militado por individuos que, por diferentes motivos, han decidido dedicar su vida a luchar contra el comercio de esclavos. Pero la operación es arriesgada, un auténtico contrarreloj que convierte la novela (basada en datos reales, según su autor) en un texto que logra atrapar al lector.
"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". Con estas palabras se inicia el primer libro de la saga El Capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte. La novela y la serie, ambientadas en el Madrid del siglo XVII, tienen como protagonista a Diego Alatriste y Tenorio, soldado veterano de los tercios de Flandes quien, esperando una pensión por sus servicios que nunca llega, se ve abocado a ganarse la vida como espadachín a sueldo. En este primer número de la saga, Alatriste se ve sumergido en una peligrosa aventura con las intrigas de la corrupta Corte de España como trasfondo. La rapidez e intensidad de los acontecimientos hacen de su lectura una agradable actividad, por medio de una trama que nos recuerda a las obras de Alejandro Dumas (padre), principal influencia literaria de Pérez-Reverte.
Primer libro que leo de Muñoz Molina, buen acierto y buen sabor de boca (si es que la temática de la obra puede resultar grata). Un inspector de policía es destinado, después de una larga trayectoria en el norte de España, donde es amenazado y acosado por terroristas, a un pueblo del sur, precisamente a aquel en el que pasó su infancia. El asesinato de una niña le empuja a una ardua investigación que le cambia la vida por diferentes motivos y encuentros.​ Una obra con escaso diálogo y, en ocasiones, larguísimos párrafos, pero con una prosa atractiva y bien trabajada.
Con cierto aire bukowskiano, donde aparecen salpicados ingredientes irreverentes, macarras e, incluso, pornográficos, "Los metales nocturnos" no deja de ser una obra con tintes autobiográficos, aunque solo sea porque el protagonista asume retazos de la personalidad del autor. La historia gira en torno a un escritor decadente que vive una noche épica en el Madrid de la droga, las mafias, la jet set y la prostitución, una jornada nocturna con conspiraciones y asesinatos que le llevará a la cárcel, donde finalmente se encontrará consigo mismo y se producirá la transmutación, hasta el punto de que el libro termina, en su cercana puesta en libertad, con la insólita frase: "Me condenan a la calle. No sé si podré soportarlo". Una obra breve, trazada con la ironía y la dureza que caracterizan al autor de "Mortal y rosa".​
Siempre me gustaron los descubrimientos literarios inesperados, esos que no proceden de las voces consagradas ni de las listas de best seller (aunque bien pudieran merecer estar entre ellas). Ocurre a veces con un fortuito tropiezo en una librería. En otras ocasiones se planta ante ti mientras buceas distraídamente por Internet. En este caso, más curioso aún, procede de alguien con quien contaba entre mis contactos de Facebook, aunque nunca había reparado en esa faceta suya del mundo de las letras. Y llegó la sorpresa.
Aunque Guillermo Blanes del Águila se inició en los terrenos de la poesía siendo muy joven, su acercamiento al mundo de la novela, más tardío, fue por la puerta grande. Su primera obra, "En la otra vida" (Éride Ediciones), que conjuga la historia y lo sobrenatural a partes iguales, incluye ingredientes policíacos y de thriller que convierten su lectura en una actividad intensa y sobrecogedora.
El protagonista, Tomás Quintero, descubre en su labor como periodista los entresijos de una extraña secta, lo que le lleva a ser amenazado de muerte por la misma. Desde ese momento, en la primeras páginas, la historia explosiona, creándose subtramas que nos recuerdan a los enigmas de "La Sombra del Viento" o a los pasajes meteóricos de "El Código da Vinci", todo ello con el telón de fondo de la Segovia de los años 70 : una misteriosa dama que actúa de singular protectora de Tomás, un escritor moribundo que decide ponerle al tanto del peligro tras vivir una experiencia cercana a la muerte, un siniestro y milenario grupo religioso que protege secretos demoníacos que no son de este mundo, una juguetería que oculta la maldad en sus entrañas y un castillo francés en el que la aventura se resuelve de inesperada manera. Tramas paralelas que terminan uniéndose como un perfecto puzzle y que nos presentan a singulares personajes, cada uno con su significativo papel y sus entrañables características.
¿Se puede pedir más a una novela?
Tertuliano Máximo Afonso, profesor en una escuela secundaria, descubre entre las secuencias de una película a un actor que es su doble perfecto, una copia idéntica de su cuerpo y su voz. Desde ese momento, su rutinaria vida cambia por completo, iniciándose una búsqueda, un encuentro con ese personaje, al que no le une vínculos de sangre, que le hace plantearse cuestiones relacionadas con su propia identidad.
El Premio Nobel de Literatura José Saramago, en "El hombre duplicado", novela publicada en 2002, se adentra en los entresijos de la eterna cuestión del doble, tan frecuente en la literatura fantástica, aportando una buena dosis de humor e intriga. Tanto es así, que los giros finales de la obra se acercan estremecedoramente al suspense.​
Es posiblemente la primera vez que el prolífico autor de literatura infantil y juvenil Jordi Sierra i Fabra, entra tan de lleno en el terreno del thriller y de las conspiraciones. En "Ocultos" plantea el siempre intrigante asunto de los libros malditos y prohibidos, proponiendo la existencia de personajes anónimos (los Custodios, los Hombres de Negro o miembros del mismísimo Vaticano) que luchan por destruirlos o protegerlos. Mezclando fantasía con buena dosis de realidad, Jordi hilvana una trama entretenida donde las persecuciones y las situaciones límites se extienden por toda su geografía.
La historia comienza con la muerte en extrañas circunstancias del rico anticuario catalán Enric Ardiach. Sus nietos comienzan una improvisada investigación que les llevará a acceder al Libro de Thot, fuente del conocimiento humano.
Aunque la obra está enfocada a un público juvenil, sólo la edad los protagonistas condiciona tal tendencia, ya que por lo demás es un libro que puede ser disfrutado por lectores de cualquier edad.
Aún no me ha quedado claro en base a qué conceptos se incluye una obra como libro juvenil. Ya lo decía Ruiz Zafón: no existen libros juveniles y libros de adultos, sino historias narradas con mayor o menos pericia. Pongamos de ejemplo al genial Verne. Sus obras me apasionaron siendo niño, me siguieron apasionando en plena adolescencia, y me siguen apasionando de adulto. ¿Son las obras de Verne juveniles? ¿Están, por el contrario, enfocadas a los adultos? Ni lo uno ni lo otro. Están enfocadas a aquel que quiera disfrutar de ellas, tenga la edad que tenga. Salvo en casos muy concretos de literatura infantil, no debe existir ese estricto catalogar por edades.
Hablando de obras presuntamente juveniles, recientemente descubrí "La isla del Bowen", de César Mallorquí, publicada por Edebé en 2012. No por casualidad he incluido a Verne en la anterior reflexión, ya que este libro se viste de ese aire "verniano" de aventura y misterio. La trama, ambientada en 1920, tiene diferentes elementos: el descubrimiento de unos metales imposibles en la cripta de un santo del siglo XI, la desaparición del arqueólogo y explorador John Faraday, el viaje a una isla en el Ártico que oculta enigmas tecnológicos creados por una civilización desconocida y las peligrosas andanzas de una empresa capaz de asesinar por adueñarse de un secreto multimillonario. Múltiples enigmas a los que se enfrentarán los ocupantes de la embarcación Saint Michel, entre ellos el huraño profesor Ulises Zarco, el joven fotógrafo Samuel Durango o la esposa de John, Lady Elisabeth Faraday.
Una entretenida historia con el mar como telón de fondo que puede ser disfrutada tanto por los jóvenes como por los no tan jóvenes.
Algunos títulos de autores españoles que me han parecido ciertamente interesantes.